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ADEMUZ
Fotos de: J. Miguel Martinez Rodriguez.
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NUESTRAS SALIDAS
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Nos reunimos un grupo de compañeros del CEXCV el dia 13 de Noviembre del 2006 en Campanar - Valencia con el fin de realizar una salida al Rincón de Ademuz, y ademas de pasar el dia, buscar setas, concretamente níscalos, conocidos aqui en Valencia por los nombres de rovellóns o esclatasangs. La hora programada para salir era las ocho de la mañana, y es cuando partieron la mayoria, pero un pequeño grupo, concretamente los ocupantes de dos coches, por diversas circunstancias nos fué imposible salir con la primera espedición por lo que abandonamos Campanar sobre las nueve y cuarto de la mañana.
Salimos de Valencia por la A3, la carretera de Valencia - Madrid por Cuenca, por la que circulamos hasta la primera salida de Requena, en donde dejamos la autovia y nos introducimos en la ciudad en busca de un lugar para el almuerzo. Despues de darnos un garbeo con los coches por la bonita e interesante ciudad de Requena, nos encontramos ya en el centro con el Mesón del Vino, y allí que nos metimos. Fué muy acertada la elección, pues entramos con la idea del bocata, pero a la hora de pedir nos dejamos guiar por el camarero y terminamos degustando unas espléndidas bandejas repletas de productos de la tierra acompañadas por verduras y pescaditos y todo esto regado con un vino de la casa, por supuesto de Requena, que quitaba el ipo.
Una vez repuestas las fuerzas y satisfechos, menos los conductores que fueron castigados a no vino, volvimos a tomar la autovia y la seguimos hasta Utiel, en donde la abandonamos para tomar la carretera que une Utiel con Teruel por Ademuz. Esta carretera que actualmente se encuentra en bastante buen estado, nos condujo desde Utiel por Sinarcas, entrando luego en la provincia de Cuenca y dejándonos a nuestro paso pueblos como: Casillas de Ranera, Talayuelas, Landete, etc.,para entrar de nuevo en la provincia de Valencia, concretamente en la comarca del Rincón de Ademuz, y despues de pasar por Casas Bajas y Casa Altas llegamos a Ademuz. No nos paramos, pues el objetivo era encontrar a los compañeros que habian salido a primera hora de Campanar, y que como no habian perdido el tiempo probando los productos requenenses, ya tendrian la cesta llena de rovellóns.
Bordeamos Ademuz y nos dirijimos hacia Castielfabib. Despues de cruzar este hermoso pueblo salimos de la Comunidad Valenciana para introducirnos en Teruel, y seguimos hasta El Cuervo, donde nos paramos esperando encontrar a nuestros compañeros. Despues de contactar con ellos por medio de los móviles, seguimos varios kilómetros hacia adelante haste que en el punto que nos indicaron nos desviamos por una pista forestal hasta llegar a un paraje ya en las laderas de la Sierra de Albarracín, donde aparcamos en una espaciosa planicie a la sombra de enormes pinos que se dirigen rectos hacia el cielo como si les faltase la luz. En este lugar hay unas edificaciones las cuales no pude determinar si se trataba de algún albergue o de otro tipo de instalación, rodeadas por un terreno preparado para acampada con agua corriente, y todo esto en un espacio con unas vistas sorprendentes.
Nos estiramos las piernas por la zona intentando encontrar alguna seta, bueno, setas lo que se dicen setas si que encontramos y algunas de ellas muy hemosas, pero no eran comestibles, los revollones que eran las que interesaban, ni uno, el terreno se encontraba muy trillado, se notaba que nos habian precedido un montón de buscadores. Al rato aparecieron por el lugar los compañeros buscados guiados por Enrique y su primo, el cual pasó el dia con nosotros, los dos hijos de Ademuz. Despues de la toma de contacto, Enrique y su primo nos condujeron a otro paraje a unos pocos kilómetros del primero en dirección hacia el Rincón de Ademuz, y allí nos esparcimos por el monte durante dos horas. En este lugar si que habian revollones, pero la cantidad recolectada por cada uno resulto directamente proporcional al conocimiento del tema de cada uno, por ejemplo, quien les relata logró encontrar tres setas buenas, mientras Enrique llegó con mas de media cesta en la que habia algunos kilos de revollóns, y algunos compañeros como Jesús, Toni, etc., tambien recolectaron una cantidad considerable, pues aunque no son de la zona, si tienen esperiencia en el tema.
Enrique, como buen anfitrión, habia concertado la comida para las cuatro de la tarde en un restaurante de Ademuz, por lo que terminada la búsqueda por el monte nos subimos en los coches y nos dirijimos hacia el rancho. Una vez en Ademuz fuimos al restaurante La Cabaña, en donde teniamos la mesa preparada para los casi veinte que eramos. La comida resultó agradable y nos sentimos agusto ya que este establecimiento nos agasajó con una esquisita cocina basada en productos de la tierra, y con un trato muy amable. Despues de comer subimos por calles con mucha pendiente hasta un almacén propiedad del primo de Enrique, y allí nos obsequio con manzanas y alguna que otra pera, que como buitres fuimos guardando cada uno en su bolsa. Despues de esto, Enrique repartio las setas que habia recolectado entre todos aquellos que no habiamos cogido ni para una tortilla, pues nos dijo que él tenia bastantes en casa. Acontinuació subimos a los coches y abandonamos Ademuz en dirección a Valencia, ya estaba anocheciendo cuando nos dejamos atrás el pueblo subido a la montaña como si de un cuadro se tratara. |
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