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VALLE DE LA MURTA
Fotos de: J. Miguel Martinez Rodriguez.
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NUESTRAS SALIDAS
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Nos concentramos el 5 de Abril del 2006 muy temprano unos 16 miembros del CEXCV en Campanar, Valencia, con el fin de realizar una visita al Valle de la Murta y luego elaborar una paella de coliflor con bacalao, y por supuesto dar buena cuenta de ella. Salimos de Valencia por la llamada pista de Silla, siguiendo por la autovia Valencia-Albacete hasta llegar a la salida de Alcira, que se encuentra a la altura de Carlet, una vez en la entrada de Alcira, sin llegar a pisar la ciudad, seguimos las indicaciones hacia el Hospital de la Ribera, dirigiendonos por el camino que transcurre por detrás del hospital, donde están las urgéncias. Desde este punto ya no teniamos pérdida, pues en cada esquina o bifurcación encontramos indicaciones que nos dirigen por un camino asfaltado y entre naranjos, pero a la vez estrecho y sin apenas visibilidad hasta la puerta de la murta, "la portella".
Los coches no pueden entrar, hay que dejarlos fuera, antes de cruzar la portella, pero en el aparcadero solo caben seis o siete vehiculos, por lo que si vamos tarde o en fin de semana, tendremos que dejarlo en el camino pegado a la pared de los campos de naranjos para que no moleste. Una vez aparcado el vehiculo, ya a pie y nada mas cruzar la portella, a la derecha encontramos unas escaleras que conducen a la caseta del guarda, hay que presentarse y mostrar o pedir la autorización para entrar. Cuando se trata de grupos de mas de 15 personas hay que pedir permiso al ayuntamiento de Alcira, se puede contactar por teléfono y mandarles un fax en los términos que nos indiquen y ellos nos remiten la autorización tambien por fax. Si se trata de grupos menores de 15 personas, se nos autoriza en la misma caseta del guarda, normalmente retienen el D.N.I. de uno de los visitantes mientras dure la visita. Durante los fines de semana y festivos, hay servicio de guia puesto por el ayuntamiento de Alzira, y pueden visitar los jardines de la casa y la hermita.
Dejamos la portella a nuestras espaldas mientras caminamos hacia el interior de la finca por un camino forestal bien cuidado que despues de unos 1500m. apoximadamente nos habrá conducido hasta el viejo monasterio, del cual iremos descubriendo su silueta desde lejos amedida que avancemos por el camino. La Murta siempre ha sido una finca privada cuyo uso era la explotación agrícola, ganadera y el disfrute de sus propietarios, pero en la actualidad pertenece al ayuntamiento de Alcira, el cual está convertiendo el valle en un parque equilibrado con la naturaleza apesar del gran número de visitantes y sus estancias en centros culturales como aula de la natura, escuela taller, etc.. La Murta cuenta, ademas de la frondosidad de su vegetación y la multitud de plantas diferentes, con: El Monasterio, en ruinas desde hace muchos años, en la actualidad está en proceso de restauración. La casa de los señores. La casa del servicio. De los corrales solo quedan restos, La fuente de Santa Marta.
Al final del camino, nada mas dejar la casa señorial a la izquierda y el monasterio a la derecha nos encontramos con una pequeña planicie bajo unos enormes pinos, quedando al frente la balsa que recoge el agua de la fuente de Santa Marta. Aquí hicimos un alto para comernos los bocadillos que llevabamos preparados como almuerzo, aunque contábamos con el agua de la fuente para este acto, nos servimos tambien de una bota cargada con vino "Baronia de Turis". Una vez repuestas las fuerzas seguimos el conducto del agua en dirección contraria a esta hasta que despues de caminar por una senda unos 700 o 800 metros nos encontramos con el nacimiento de la fuente de Santa Marta. En la actualidad nos encontramos con una cueva escavada y franqueada por una reja de hierro, pero hace unos años la reja no existia, por lo que os puedo contar que dicha cueva tiene una forma rectangular con una profundidad de unos 25 o 30 metros y al final a la izquierda existe un charco en tierra en donde nace el agua. El agua sale de la cueva fresca y cristalina, y las indicaciones con el aviso "no potable" se refieren a que no está tratada. Desde este punto es canalizada por medio de un acueducto de pequeño caudal hasta las balsas que se encuentran donde almorzamos, y de aquí es aprovechada para las necesidades de la finca. Este acueducto, según los expertos tiene un gran valor arquitectónico, debido a su antigüedad y al tipo de construcción de sus arcos.
Bajamos del nacimiento de la fuente y nos dirigimos al monasterio, este se encuentra en ruinas y no se puede entrar, hay que verlo rodeandolo, ya que en la actualidad está en proceso de restauración, podemos observar que las paredes que dan al barranco están apuntaladas con unas enormes vigas de hierro, y en la parte delantera del monasterio se están realizando escavaciones que dejan entrever lo que pueden haber sido antíguas estáncias borradas por el tiempo. Este monasterio al parecer fué muy importante en su tiempo, sus muros albergaron a eclesiasticos tan ilustres como San Vicente Ferrer, el Beato Juan de Ribera, entre otros.
Muy cerca del monasterio se encuentra la casa de los señores, actualmente convertida en "aula de la natura" por el ayuntamiento de Alcira, esta consta de la casa, los jardines privados y de una pequeña hermita dedicada a la "Virgen de la Murta", donde al parecer hace años se oficiaba durante las temporadas que pasaban en la finca los señores. Ahora, durante los dias que hay guia, está abierto tanto el jardin como la hermita.
Sobre la una de mediodia empezamos a desandar el camino en direcció a la portella donde dejamos los coches, pues habia que hacer la paella para poder comer. Teniamos previsto elaborarla en Carcagente, ya que el compañero Pascual, se habia encargado de pedir el permiso correspondiente al ayuntamiento para ir a unas instalaciones que tienen en su término cerca de la montaña, y allí nos dirigimos, desde la Murta cruzamos Alcira, Carcagente y despues de unos pocos kilómetros entre naranjos, llegamos a unas instalaciones con el aspecto de camping, espaciosas, con servicios de aseo, fuentes, paelleros, y muy bien cuidadas, pero el vigilante nos indicó que ese dia no se nos permitia encender fuego para hacer la paella, debido a las alertas de la conselleria, por lo que nos encontramos con todos los ingredientes preparados en el coche y sin sítio para comer, en esta situación Juan nos ofreció ir a su huerto en Corbera.
Mientras un servidor junto con Miguel nos encargábamos de encender el fuego en un paellero situado en el extremo del pátio de la casa y arropado por naranjos y seguidamente elaborar la paella, el resto de compañeros siguiendo las indicaciones de Juan inprovisaron mesa y sillas para todos, y prepararon tanto la "picaeta" como el vino, cervezas y refrescos, y a pesar del contratiempo sufrido, alrededor de las cuatro de la tarde ya estábamos comiendo. Quizá fué por lo tarde que comimos, pero eramos 16, puse arroz para 20, y no sobró ni grano.
Despues de comer la paella nos vino bien un buen rato de relax al aire libre manteniendo una charla informal entre bromas y chanzas, sentados al rededor de la improvisada mesa a la sombra de la parra, ya que la tarde y sobre todo el lugar lo requerian, pues aquí la temperatura es normalmente muy benigna, e incluso en pleno verano la brisa suele acariciar el rostro dando una sensación placentera, de hecho se crian bien algunas plantas tropicales como la platanera |
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